una sala que dice la verdad.
Una sala de mastering se diseña con criterios de ingeniería, no se decora. Su geometría, su aislamiento y su tratamiento se proyectan juntos, desde la obra, para que lo que oye el ingeniero sea lo que hay de verdad en el disco.
Una habitación no lo es. Tampoco un salón, ni una sala de cine en casa, por bien que suene al sentarse en ella. Cualquier sala que no se haya construido expresamente para esto colorea todo lo que suena dentro — y cada decisión tomada en ella es una corrección para un problema que no existe en ningún sitio salvo en esa sala.